El Meta Data Center Campus en el término municipal de Talavera de la Reina (Toledo), promovido por Zarza Networks, S.L. –filial de Meta– generó cierta inquietud tras publicarse, en varios medios de prensa, que el consumo total de agua, incluyendo las residuales, podría llegar a los 4.800 millones de litros anuales, de los cuales más de 600 millones de litros serían de agua potable.
Sin embargo, el proyecto ha evolucionado significativamente: tras revisiones y mejoras en eficiencia, la declaración de impacto ambiental confirma un consumo máximo real mucho menor, de unos 40,6 millones de litros, de los cuales solo 40 millones de litros serán de agua potable. Aun así, representa alrededor del 8 % de los recursos hídricos asignados a Talavera de la Reina, en una zona con tensiones hídricas.
El nuevo centro de datos de Meta ocupará una superficie equivalente a dos millones de metros cuadrados de suelo industrial en el Polígono Industrial de Torrehierro, con una superficie edificable de 300.000 metros cuadrados y una inversión aproximada de 1.000 millones de euros.
El proyecto ha sido declarado de «singular interés» y es público (si quieren acceder al mismo pueden hacerlo haciendo clic aquí).

El 28 de marzo de 2023, la Consejería de Fomento de Castilla–La Mancha aprobó inicialmente el Proyecto de Singular Interés Meta Data Center Campus –dejo enlazada aquí la resolución–, sometiéndolo a exposición pública. La Confederación Hidrográfica del Tajo emitió informe favorable, exigiendo ajustes como la corrección en la ubicación de tuberías de agua potable. La declaración de impacto ambiental, publicada en 2024, fue positiva, incorporando medidas de eficiencia hídrica y compensaciones, priorizando la sostenibilidad y el compromiso de Meta de restaurar más agua de la consumida mediante proyectos externos.

Consumo energético
Miles de ordenadores funcionando permanentemente necesitan estar refrigerados para no colapsar. Para entender cómo se refrigeran los centros de datos convencionales les dejo el siguiente vídeo:
Muchos centros de datos usan sistemas de enfriamiento evaporativo con agua (a menudo potable), aunque existen alternativas como el enfriamiento por aire, líquido cerrado o fuentes no potables. Por ejemplo, el campus Start Campus en Sines (Portugal), desarrollado por Schneider Electric, emplea un sistema pionero de refrigeración con agua de mar sin desalinizar, circulando por tuberías de polímero resistentes a la corrosión, aunque esta solución no siempre es válida, pues exige estar cerca del mar.

La Sociedad Estadounidense de Ingenieros de Calefacción, Refrigeración y Aire Acondicionado (ASHRAE, por sus siglas en inglés) recomienda que los servidores y el hardware de almacenamiento operen en un rango de 18 a 27 grados. No es fácil manejarse en ese rango con altas temperaturas y olas de calor.
Centros de datos submarinos o en climas fríos
En la primavera de 2018, Microsoft sumergió una cápsula hermética, fabricada y puesta en uso en menos de 90 días, situada a 36 metros de la superficie sobre el lecho oceánico, con 864 servidores. En verano de 2020 la sacaron a la superficie. El experimento que se conoce como Project Natick fue todo un éxito. Los servidores experimentaron una tasa de fallos ocho veces inferior a lo esperado en un centro de datos convencional, gracias, entre otras cosas, a la atmósfera de nitrógeno empleada en la cápsula sellada y a las frías aguas del norte de Escocia que permitieron una óptima refrigeración.

Aunque la cápsula estuvo sumergida durante dos años, aparte de moluscos, algas y anémonas, los servidores presentaban un deterioro inferior a un centro de datos convencional, donde la corrosión es provocada por el oxígeno, la humedad y las fluctuaciones térmicas.
El proyecto demostró ser técnicamente exitoso, pero Microsoft concluyó su fase experimental en 2020 por limitaciones logísticas, económicas y de escalabilidad. Desde entonces, no existen centros submarinos operativos, aunque las lecciones aprendidas mejoran diseños terrestres más eficientes y sostenibles.
Otra alternativa es ubicar los centros de datos en lugares con temperaturas muy bajas. Un ejemplo, son las instalaciones para la minería de criptomonedas de BitRiver en la ciudad de Bratsk (Siberia). Las temperaturas extremadamente bajas ayudan, pero se sigue necesitando energía que, en este caso, se obtiene de la enorme central hidroeléctrica de la ciudad.


