La Unión Europea parece haber perdido el rumbo. Por ello, la Comisión Europea ha presentado la «Brújula para la Competitividad». Inspirada en el informe Draghi sobre la competitividad europea, se abordan desafíos estructurales como la brecha en innovación, la dependencia externa y la transición hacia una economía sostenible.
La Brújula para la Competitividad se articula en torno a tres imperativos:
1.- Reducir la brecha en innovación
La idea es promover un entorno favorable para startups, con iniciativas como las «Fábricas de IA» y el programa «Plan de Acción del Continente IA«.
Además, se presentarán planes de acción para materiales avanzados, cuántica, biotecnología, robótica y tecnologías espaciales.
También se propone un «régimen jurídico 28» para simplificar las normas aplicables que, en particular, afectarían al derecho corporativo, laboral y tributario.
2.- Descarbonización de la economía y crecimiento industrial
Se enfatiza la necesidad de avanzar hacia energías limpias y asequibles.
El Plan de Acción de Energía Asequible ayudará a reducir los precios y costos de la energía, mientras que una Ley de Aceleración de la Descarbonización Industrial extenderá los permisos acelerados a los sectores en transición, destacando las industrias del acero, metalúrgicas y químicas, que son la columna vertebral del sistema de manufactura europeo y las más vulnerables en esa transición.
3.- Reducir dependencias excesivas y aumentar la seguridad
Aprovechando la red de acuerdos comerciales de la Unión Europea con 76 países, se propone desarrollar nuevas asociaciones para el comercio y la inversión en materias primas, energía limpia y tecnologías sostenibles.
Además, se prevé una revisión de las normas de contratación pública para reforzar los sectores críticos, asegurando suministros estables y minimizando riesgos externos.
Más allá de estos imperativos, la Brújula incorpora cinco facilitadores horizontales, que apoyan la competitividad en todos los sectores. Uno de ellos es la reducción de la burocracia, con propuestas como la «iniciativa omnibus». Otro es la eliminación de barreras en el mercado interior. La financiación también juega un rol clave, con la creación de la «Unión del Ahorro e Inversiones» y programas de formación y empleo como la «Unión de las Capacidades».
Conclusión
La Unión Europea no ha sabido adaptarse a tiempo para competir en un mundo dominado por la innovación estadounidense y asiática.
Para revertir esta situación urge simplificar al máximo la burocracia, aunque puede ser mucho pedir, en vista de cuántos dependen de ella; apoyar económicamente a aquellas iniciativas empresariales que demuestren ser realmente viables (el Kit Digital es un fiasco); y establecer un marco normativo que proporcione seguridad jurídica al sector privado para atraer inversión extranjera.
Si les soy honesto, viendo el recorrido de la Unión Europea en las últimas décadas, no soy optimista. Se requiere un giro de 180 grados y dudo que se haga.
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