Edward Snowden es considerado un villano por unos y un héroe por otros, al igual que Julian Assange, Bradley Manning, Christopher Wylie o Reality L. Winner.
Edward Snowden sacudió al mundo revelando que el gobierno estadounidense tiene la capacidad de interceptar las comunicaciones de cualquier ciudadano, da igual quién sea y dónde se encuentre. La Agencia de Seguridad Nacional (NSA) llego a espiar a más de 60 millones de llamadas telefónicas en España entre el 10 de diciembre del 2012 y el 8 de enero del 2013, según El Mundo, que cita parte de los documentos filtrados por Snowden.
En 2022, los servicios secretos británicos interceptaron el mensaje de un joven de 18 años que en un chat privado, en el que solo participaban sus amigos, publicó que era miembro de los talibanes y que iba a hacer estallar el avión en el que viajaba desde Londres hasta Mallorca. Todo era una broma (de mal gusto, pero una broma, al fin y al cabo). El joven fue detenido en el aeropuerto de Mallorca y acusado de un delito de desórdenes públicos. La Audiencia Nacional lo absolvió. No entro en detalles, pues el caso lo resumí en otro artículo que dejo enlazado aquí.
En España también fue sonado el seguimiento a políticos catalanes y empresarios afines al separatismo mediante el uso del software espía Pegasus. Eso es lo que se conoce, cuánto no sabremos.
Aparte del libro de Snowden, una especie de diario personal titulado Vigilancia Permanente, les recomiendo ver las siguientes entrevistas:
También les recomiendo el documental «Citizenfour», ganador del Premio Óscar al Mejor Documental en 2015.
Y la película «Snowden» (2016) de Oliver Stone.
El 12 de mayo de 2014, en la Universidad de Columbia (Nueva York), los diarios The Washington Post y The Guardian recibieron el premio Pulitzer al Servicio Público por la divulgación de las filtraciones de Snowden.
Más denuncias
El 25 de enero de 2024, el senador demócrata de Oregón Ron Wyden dirigió una carta a la Directora de Inteligencia Nacional y a la Presidenta de la Comisión Federal de Comercio, el regulador federal de privacidad por excelencia, en la que denuncia que «desde el año 2021, la Agencia de Inteligencia de Defensa está comprando, almacenando y usando datos de ubicación nacionales. Los desarrolladores de aplicaciones recopilan datos de ubicación de los teléfonos inteligentes de los estadounidenses, los venden a intermediarios de datos, los revenden a contratistas de defensa y luego al gobierno».
Según Ron Wyden «la Agencia de Seguridad Nacional está comprando metadatos de Internet de los estadounidenses». Los desarrolladores de aplicaciones y las empresas de publicidad no revelan a los usuarios que venden sus datos personales a corredores de datos ni buscan obtener un consentimiento informado. Los consumidores no conocen la identidad de los intermediarios de datos que compran y revenden estos datos. Wyden advierte que «el secretismo en torno a las compras de datos se amplificó porque las agencias de inteligencia han tratado de mantener al pueblo estadounidense en la ignorancia».
La venta de los datos de ubicación no es baladí. Wyden denuncia que «estos pueden usarse para rastrear personas hasta lugares sensibles, incluidas instalaciones médicas, lugares de culto religioso o lugares que pueden usarse para inferir una identificación LGBTQ+».
Para Wyden, el gobierno de los Estados Unidos «está financiando y legitimando una industria turbia de venta de datos personales, cuyas flagrantes violaciones de la privacidad no solo son poco éticas, sino también ilegales».
Conclusión
Desde 2013, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha adoptado una serie de resoluciones tituladas «El derecho a la privacidad en la era digital», iniciadas con la A/RES/68/167 en respuesta a las nuevas tecnologías de vigilancia y a las revelaciones de Edward Snowden sobre programas de vigilancia masiva por parte de agencias de inteligencia de Estados Unidos y aliados.
Estas resoluciones, renovadas periódicamente, condenan la vigilancia masiva indiscriminada y destacan sus graves repercusiones en los derechos fundamentales a la privacidad, la libertad de expresión y de asociación, así como en el funcionamiento de sociedades democráticas abiertas y plurales.
Aunque las resoluciones de la Asamblea General no son jurídicamente vinculantes, han impulsado un debate político internacional de alto nivel sobre la privacidad, las tecnologías emergentes y la vigilancia estatal. Además, sirvieron de base para que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU estableciera en 2015 (resolución 28/16) el mandato del Relator Especial sobre el derecho a la privacidad. Su mandato incluye promover y proteger este derecho mediante la elaboración de informes temáticos sobre los desafíos que plantean las nuevas tecnologías, la recopilación de prácticas nacionales, la identificación de obstáculos, la formulación de recomendaciones y la realización de visitas a países.
Este artículo se completa con los dos artículos siguientes que les enlazo, para que comprendan el alcance global del tema.


